Un mundo de ilusiones

Quizás puedas pensar que estás ante un blog de viajes, hoteles inaccesibles o artículos de lujo. Realmente ante lo que estás es ante un mundo de ilusiones. Las ilusiones por las que un artesano imagina unos zapatos, las que siente un cocinero para crear un nuevo plato o las que llevan a alguien a dejarlo todo para abrir un hotel en un apartado lugar. Esas mismas ilusiones son las que tú puedes sentir cuando entres en este blog, será el primer paso para iniciar un viaje, conocer ese hotel, probarte unos zapatos y, sobre todo, serán ilusiones que compartirás con otros, porque de entre todas las ilusiones de esta vida, las mejores son las compartidas.
¡Disfrútalas!
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23 de abril de 2011

CHATEAU D´YGRANDE: Naturaleza y caballos

CHÂTEAU D'YGRANDE (www.chateauygrande.fr) se encuentra ubicado en lo alto de una colina, junto a un parque de 40 hectáreas, rodeado de un paisaje que se percibe, desde el primer momento, como diferente. Llano hasta donde el horizonte alcanza, pero, a la vez, muy verde salpicado de sugerentes arboladas que parecen ocupar el lugar adecuado. Es un paisaje casi perfecto, nada sobra, ni nada falta, parece más la obra de un jardinero que de la propia naturaleza. Todo ello en las proximidades del pueblo Ygrande, cerca de Bourbon L´Archambault, en el antiguo Ducado de Bourbon, parte, hoy, de la Región de l'Auvergne.



Aproximadamente, a unos 300 km. al sur de París es una buena alternativa si se viaja en coche y se quiere conocer alguna de las versiones posibles de la Francia auténtica, rodeado de vacas charolesas, animales de labor y pequeños Châteaux, en los que las antiguas familias bourbonesas, seguramente, hoy ubicadas en París, pasan sus fines de semana y vacaciones estivales, recordando sus nobles orígenes, en lo que fue cuna de reyes y origen de la nación francesa. 



El antiguo Château construido en 1835 ha sido rehabilitado, por última vez, en 1998, para su transformación en un peculiar hotel de 3 estrellas, que ofrece, sobradamente, todos los lujos que se pueden desear en un apartado lugar del centro del Francia, pero a un precio más que razonable, dentro de un conjunto de prestaciones realmente alto.  




Sorprende la correcta ubicación del inmueble, junto con el resto de las instalaciones. Mención aparte merecen las cuadras y todo lo relacionado con los caballos como, por ejemplo, los cursos de monta y saltos que se ofrecen a los huéspedes. La integración entre el hotel y el resto de las instalaciones es muy adecuada, desde la terraza se puede disfrutar de unas vistas espectaculares, entre otras, las de bellos caballos que trotan libremente, a unos pocos metros, por verdes parcelas perfectamente delimitadas para ellos. 



El Château cuenta con 16 habitaciones, decoradas con estilo clásico, pero que resuelven, perfectamente, los deseos de cualquier viajero, aunque lo realmente atractivo es su perfecta integración en la naturaleza. Basta con moverse unos pocos metros en cualquier dirección para iniciar un saludable paseo, bien sea a pie o a caballo. En sus proximidades se encuentra el bosque de Tronçais, uno de los más bellos del mundo, de cuyos robles saldrán las maderas para las cubas en las que descansarán los más nobles vinos que uno pueda recordar. 




La oferta gastronómica está a la altura de la zona y de la categoría del establecimiento, constituyendo otro atractivo más que invita a su visita, junto con los referidos cursos ecuestres y otros de cocina que también se imparten en las instalaciones del Château. 


Château D´Ygrande es una forma original de viajar por la Francia interior, en la seguridad de que encontrarás muy pocos turistas que no sean franceses. En pocos días empezarás a formar parte, sin apenas darte cuenta, de una forma de percibir las vacaciones y quizás, la vida, algo diferente, atendiendo a las pequeñas cosas de las que ellos, día tras día, van haciendo un arte.


La delicadeza, el buen gusto y el saber vivir no son el resultado de la casualidad, sino el producto de una actitud hacia la vida. Algo, en lo que los franceses son auténticos maestros, solo cuando ellos consiguen llevar las cosas a un punto casi sublime los demás empezamos a apreciarlas. 

26 de marzo de 2011

LONDRES: LONG BAR - The Beautiful People

Si estás pensando en viajar a Londres, junto a la interminable lista de actividades culturales, gastronómicas, visitas a museos y a parques emblemáticos... te recomiendo una visita de culto para aquellos que pensamos que al final la guinda es tan importante como la tarta o, dicho de otra forma, nunca dejes de mirar una cara bonita, porque quizás no la vuelvas a ver. En cuanto a los cuadros y obras de arte, tranquilo, siempre te estarán esperando, son absolutamente fieles. 




Hablando de caras bonitas, después de una dura jornada de turismo urbano, algo que te puede dejar tan relajado como la vista del Big Ben, aunque menos excitado que el gentío de Oxford Street, es una simple visita al LONG BAR del Sanderson London Hotel (www.sandersonlondon.com)


El hotel es obra del reconocido diseñador francés Philippe Starck, una excusa para reunir a lo más elegante, cool y glamuroso de Londres. Está claro que no te lo puedes perder. 




The LONG BAR tiene una barra de 24 metros de longitud con detalles de onix reluciente, que se constituye en el centro del hotel en el que se encuentra enclavado. Aunque lo mejor de este bar es que cualquier persona puede visitarlo a lo largo del día, lo que no es nada común en un hotel tan conocido, más aún si estamos hablando de Londres. 



The LONG BAR irradia frescura y una luz casi espacial, pero como no solo de diseño vive el hombre, en él puedes disfrutar de cócteles clásicos e innovadores, deliciosas hamburguesas con aderezos variados o platos imaginativos.


Para completar el escenario, desde el LONG BAR, podrás acceder al jardín que se encuentra en el patio privado del hotel, un exuberante oasis al aire libre, de árboles en flor, fuentes, mosaicos y una piscina reflectante en el que puedes tropezar con alguna que otra "celebrity"



Pero al caer la noche, todo se transforma: el onix se hace omnipresente y se mezcla sutilmente con la luz de sus visitantes, lo más colorido y elegante del Londres actual que ha tomado el LONG BAR como punto de reunión o, quizás, de partida, para unas noches más cortas que las nuestras, pero no, por ello, menos intensas. 


Así que no te queda otra que incorporarte a este río de música, copas, diversión y belleza exterior. De la interior no te preocupes, a la vuelta tendrás tiempo. Por ello, vete arreglado y, sobre todo, con ganas de disfrutar, porque, no lo olvides, la felicidad es un programa que lleva miles de años funcionando y no lo ha creado Windows, viene de fábrica, solo falta que lo pongas en marcha. 




30 de enero de 2011

Si vuelves a New York, donde mejor que en casa de...Richard Gere

Si es la primera vez que visitas New York, no hay duda, tienes que elegir un hotel en Manhattan, cualquiera de las zonas que componen la isla es recomendable, aunque quizás, por su ubicación, la más cómoda sea el Midtown, aunque mi preferida, sin lugar a dudas, es el Upper East Side. 

Pero si ya conoces New York, cuando vuelvas plantéate un viaje más original, a tan solo una hora de distancia en coche de Manhattan, en el corazón de Westchester, se encuentra el Bedford Post Inn.




El Bedford Post Inn es la aventura de Richard Gere y su esposa, Carey Lowell, en el negocio hotelero. Se trata de un hotel con estilo, próximo, envuelto por una naturaleza difícil de olvidar. Las habitaciones, cuartos de baño, restaurantes... se comentan por sí solas, visítalas en www.bedfordpostinn.com




Tiene dos restaurantes, uno más casual, The Barn y otro más formal, The Farmhouse. Todo ello sin olvidar, las clases de yoga y los paseos a caballo, cerca también de la ciudad de Hudson.





Dicen que sus hamburguesas son de las mejores del mundo, aunque Richard Gere, como buen vegetariano, no las ha probado, por lo que él recomienda la Mousse de Chocolate con Mantequilla de Maní. Seguro que todo está bueno.




El precio de la habitación doble, unos 300 euros, es para reflexionar, pero en el mundo de las ilusiones todo es posible, más que nada por si en tu estancia coincides con él.






954 Old Post Road, Bedford, New York 10506.