Un mundo de ilusiones

Quizás puedas pensar que estás ante un blog de viajes, hoteles inaccesibles o artículos de lujo. Realmente ante lo que estás es ante un mundo de ilusiones. Las ilusiones por las que un artesano imagina unos zapatos, las que siente un cocinero para crear un nuevo plato o las que llevan a alguien a dejarlo todo para abrir un hotel en un apartado lugar. Esas mismas ilusiones son las que tú puedes sentir cuando entres en este blog, será el primer paso para iniciar un viaje, conocer ese hotel, probarte unos zapatos y, sobre todo, serán ilusiones que compartirás con otros, porque de entre todas las ilusiones de esta vida, las mejores son las compartidas.
¡Disfrútalas!
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26 de marzo de 2011

LONDRES: LONG BAR - The Beautiful People

Si estás pensando en viajar a Londres, junto a la interminable lista de actividades culturales, gastronómicas, visitas a museos y a parques emblemáticos... te recomiendo una visita de culto para aquellos que pensamos que al final la guinda es tan importante como la tarta o, dicho de otra forma, nunca dejes de mirar una cara bonita, porque quizás no la vuelvas a ver. En cuanto a los cuadros y obras de arte, tranquilo, siempre te estarán esperando, son absolutamente fieles. 




Hablando de caras bonitas, después de una dura jornada de turismo urbano, algo que te puede dejar tan relajado como la vista del Big Ben, aunque menos excitado que el gentío de Oxford Street, es una simple visita al LONG BAR del Sanderson London Hotel (www.sandersonlondon.com)


El hotel es obra del reconocido diseñador francés Philippe Starck, una excusa para reunir a lo más elegante, cool y glamuroso de Londres. Está claro que no te lo puedes perder. 




The LONG BAR tiene una barra de 24 metros de longitud con detalles de onix reluciente, que se constituye en el centro del hotel en el que se encuentra enclavado. Aunque lo mejor de este bar es que cualquier persona puede visitarlo a lo largo del día, lo que no es nada común en un hotel tan conocido, más aún si estamos hablando de Londres. 



The LONG BAR irradia frescura y una luz casi espacial, pero como no solo de diseño vive el hombre, en él puedes disfrutar de cócteles clásicos e innovadores, deliciosas hamburguesas con aderezos variados o platos imaginativos.


Para completar el escenario, desde el LONG BAR, podrás acceder al jardín que se encuentra en el patio privado del hotel, un exuberante oasis al aire libre, de árboles en flor, fuentes, mosaicos y una piscina reflectante en el que puedes tropezar con alguna que otra "celebrity"



Pero al caer la noche, todo se transforma: el onix se hace omnipresente y se mezcla sutilmente con la luz de sus visitantes, lo más colorido y elegante del Londres actual que ha tomado el LONG BAR como punto de reunión o, quizás, de partida, para unas noches más cortas que las nuestras, pero no, por ello, menos intensas. 


Así que no te queda otra que incorporarte a este río de música, copas, diversión y belleza exterior. De la interior no te preocupes, a la vuelta tendrás tiempo. Por ello, vete arreglado y, sobre todo, con ganas de disfrutar, porque, no lo olvides, la felicidad es un programa que lleva miles de años funcionando y no lo ha creado Windows, viene de fábrica, solo falta que lo pongas en marcha. 




17 de febrero de 2011

Londres: BIBENDUM - Un restaurante para recordar


Creado en 1898 por la imaginación de los hermanos Michelin y el pincel del gran artista de carteles Marius Rossillon conocido por O´Galop, el Bibendum se convirtió, rápidamente, en un gran éxito, siempre a la moda, lo que no pudo imaginar es que su paso a través del canal de la Mancha, a principios del siglo XX, acabaría dando nombre y carisma a uno de los más emblemáticos restaurantes de la ciudad de Londres.


El restaurante Bibendum (www.bibendum.co.uk) está situado en el edificio Michelin, construido como sede de la compañía de neumáticos Michelin en 1909. Este edificio es un bello ejemplo de arquitectura Art Nouveau y desde 1987 acoge a un restaurante que vale la pena recordar. Una de las mejores experiencias gastronómicas de Londres, a un precio posible, especialmente, al mediodía.

La ubicación del edificio es perfecta, en 81 Fulham Road, en el barrio de Kensington, a cinco minutos de los almacenes Harrods, a unas pocas calles del Victoria & Albert Museum y The Science Museum, pero, sobre todo, en el centro del buen gusto. Bajando por Brompton Road se nos presenta ante los ojos de forma impecable, produciendo un efecto imán. Rápidamente, te harás numerosas preguntas sobre el edificio olvidando que el objeto de la visita era simplemente comer. ¿Cómo es posible que se pudiera construir hace cien años un edificio, para una compañía de neumáticos, con tanto gusto, tanta elegancia?. ¿Pero, aún más, como ha resistido el paso del tiempo, la piqueta de la especulación o la falta de ideas que ha recorrido casi todas las grandes ciudades?



Todo lo relacionado con Bibendum tiene un punto mágico. Para mayor sorpresa del visitante, además del Restaurante Bibendum, nos encontraremos con el Oyster Bar, el Crustacea Stall y un Café, así como una tienda de flores y otra de artículos de diseño y muebles de vanguardia.


En el Crustacea Stall se puede degustar langostas, cangrejos, camarones, almejas, pescados ahumados y vieiras, entre otros manjares, acompañados por blancos de los 5 continentes o selectos champagnes.






En el Café, afrancesados croissants, sandwiches, sopas, paninis, ensaladas, tartas y frutas, junto con deliciosos cafés, chocolates calientes, zumos de frutas, cervezas, vinos...


Mención aparte merece el Restaurante Bibendum, acogedor en el trato, selecto en la decoración e inolvidable en los platos. La selección es de lo más completa. Al mediodía en generosos menús que a la vez son ligeros de precios, menos de 30 libras (tres platos) o 26 libras (dos platos). Por la noche, a la carta, en un encantador ambiente, a mayor precio, lógicamente; presidido, como no podía ser de otra manera, por la siempre presente imagen de Bibendum, con una media sonrisa, que parece recordar a los comensales que el momento será fugaz, pero el recuerdo puede ser eterno.



Al salir te estarán esperando museos, tiendas, lujos diversos, pero la elección no ofrece dudas, unos de los mayores de este mundo, pasear por las calles de Londres sin un rumbo concreto. París fue concebida para admirarla, Londres para pasearla. A la vuelta te habrás dado cuenta que Bibendum ha pasado a formar parte de tu memoria, lo recordarás pensando aquello de "siempre me quedará algo por hacer en él, con ella."